¿Ciegos que ven y sordos que escuchan?

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En el año de 1759, Charles Bonnet abogado por profesión y naturista por pasión, nieto de Charles Lullin, observaba un hecho que jamás había sido descrito, su abuelo tras crónicamente padecer de cataratas en ambos ojos y por lo tanto ser considerado como ciego, decía ver aves, carruajes y edificios.

Se le conoce como ilusión a la alteración de la percepción de la realidad, esto es: observar que una silla (que sí se encuentra en la realidad) se mueva, cuando en realidad se encuentra estática; por el otro lado, una alucinación es la impresión hacia los sentidos de algo que NO existe en la realidad, esto es: observar una silla, pero la silla no se encuentra en la realidad.

Hoy, conocido como el “Síndrome de Charles Bonnet”, en honor a esta descripción se reconoce un cierto patrón en esta clase de pacientes:
i) Una persona usualmente anciana.
ii) Una persona con ceguera de cualquier tipo: esto es, que su ceguera este condicionada por alguna alteración de los componentes anatómicos de la vía visual; yendo desde el mismo ojo (la variante mejor reconocida), los nervios craneales ópticos, quiasma, cuerpos geniculados laterales del tálamo, radiaciones ópticas o incluso de la corteza occipital.
iii) Que mantenga la salud mental y en específico, identifique estas alucinaciones como algo no real.

Este padecimiento pareciera ser raro, pero en estudios se ha llegado a la conclusión de que tal vez su falta de prevalencia e incidencia (cuantos casos vivos hay con la enfermedad y cuantos casos nuevos se reportan con la enfermedad) podría ser, quizá, por falta de conocimiento de los médicos acerca de esta patología o que su diagnóstico sea equivocado. El síndrome demencial es el diagnóstico diferencial más importante en esta clase de pacientes, debido a que la edad lo condiciona.

El padecimiento comienza cuando existen deficiencias de la entrada o input de las señales de la vía visual, un ejemplo seria tener una televisión que no reproduce ninguna imagen porque el cable de video ha sido cortado o se quemó. Las teorías mencionan que posterior a esta pérdida, en la corteza calcarina (área de codificación de la vista en el cerebro también conocidas como áreas 17 (Primaria), 18 y 19 (de asociación) de Brodmann), existe una sobreexcitación o pérdida de la inhibición de las neuronas de estas mismas generando “disparos autónomos” desencadenando la percepción de imágenes en aquel que lo padece.

De igual forma como sucede con la vista es posible que suceda con la audición o incluso en las extremidades corporales como en el “Miembro Fantasma” en el cual a pacientes que han sufrido una amputación terapéutica o traumática, refieren continuar teniendo percepción del miembro amputado y en muchas de las ocasiones, dolor.

En un estudio mexicano realizado por Ramírez-Bermúdez y cols. en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, México, se llegaron a varias conclusiones de acuerdo a lo observado en un grupo de 15 pacientes:
– La mediana de edad fue de 63 años.
– Nueve de estos pacientes fueron mujeres.
– La mayoría de los pacientes presentaban más de dos alucinaciones por día.
– Trece de los quince pacientes refirieron ver personas que desconocían como hallazgo de mayor prevalencia, seguido de la percepción visual de animales.
– La mayoría de los pacientes identificó como factor desencadenante de las alucinaciones el aislamiento.
– La causa mas frecuente de ceguera fue la isquemia (disminución del aporte sanguíneo)
– El sitio anatómico más frecuente fue la retina y el quiasma óptico.
La comorbilidad mas frecuente fue el Trastorno Depresivo Mayor.
Todos reconocieron las alucinaciones como algo no real.

Todos los pacientes fueron tratados de forma empírica con tres grupos de fármacos: antidepresivos, antipsicóticos y antiepilépticos; necesitando en algunos la combinaciones de los tres para la total remisión de las alucinaciones. Por el otro lado, un estudio brasileño señaló que las alucinaciones solo deben de ser tratadas cuando incomodan al paciente.

A mi parecer es también de gran importancia recordar que los pacientes ancianos usualmente son consumidores de una diversidad inmensa de fármacos y que algunos medicamentos pueden predisponerlos a padecer alucinaciones, razón por la cual, siempre hay que descartar esta posibilidad cuando nos enfrentamos a un paciente que padezca de alucinaciones.

Para concluir, me gustaría citar al reconocido neurólogo Oliver Sacks en su “Ted Talk” : Vemos a través de nuestros ojos, pero vemos con el cerebro; a esto se le llama imaginación y cuando no las podemos controlar se denominan alucinación.

Rodrigo Sánchez Magallán González


Referencias:

1) Yoldi-Negrete, M., Ramírez-Bermúdez, J., & Pérez-Esparza, R. (2011). Síndrome de Charles Bonnet: Aspectos Neuropsiquiátricos. Archivos De Neurociencias (México), 70-72
2) Sacks, Oliver ¿Qué revelan las alucinaciones sobre nuestras mentes? Obtenido desde: http://www.ted.com/talks/oliver_sacks_what_hallucination_reveals_about_our_minds?language=es

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