Ejercitar tu cuerpo protegerá tu mente.

Captura de pantalla 2015-07-29 a las 18.09.25

Con el aumento en la esperanza de vida de las últimas décadas el incremento en el número de pacientes con enfermedades inherentes a la tercera edad ha alcanzado niveles de gasto público preocupantes para los gobiernos. En particular, las demencias generan un gasto importante ya que los pacientes pierden paulatina e irreversiblemente la capacidad de poder cuidar de sí mismos. En particular, una de las primeras características de la demencia es la pérdida de la memoria misma que se agudiza a lo largo del proceso patológico. Uno de los principales tipos de demencia es la Enfermedad de Alzheimer, caracterizada por la aparición de ciertos marcadores histopatológicos de agregados proteicos denominados placas seniles (compuestas por agregados de proteína β amiloide) y marañas neurofibrilares (compuestas por agregados de la proteína Tau)(Goedert & Spillantini, 2006).

En los últimos años la investigación se ha enfocado en poder detener los síntomas de la EA a través de contrarrestar las sobreproducción (y posterior agregación) de ambas proteínas o bien a través de activar mecanismos (a través de fármacos) que tengan un efecto antagónico a los desencadenados por ambas proteínas. Interesantemente diversos estudios han obtenido evidencia que muestra que una estrategia conductual que no implica ninguna intervención farmacológica podría prevenir o corregir las alteraciones producidas durante la EA por ambas proteínas. Esta estrategia es el ejercicio físico voluntario. El ejercicio voluntario ha probado ser una estrategia eficaz para prevenir el deterioro en la memoria y los agregados de ambas proteínas en modelos de animales transgénicos que sobreexpresan tanto β amiloide como Tau. Esto llevo a pensar que el ejercicio voluntario también podría ayudar en seres humanos. Estudios recientes indican que el ejercicio no solo reduce la expresión de ambas proteínas sino que también retrasa el desarrollo de los síntomas en pacientes con características pre-clínicas de la EA conocida como deterioro cognoscitivo medio (mild cognitive impairment en ingles)(Baker et al., 2010; Winchester et al., 2013).

Hasta el momento el mecanismo por el cual el ejercicio es capaz de generar cambios neuroprotectores en el sistema nervioso central no está del todo descrito, sin embargo existe un fuerte grupo de evidencias que indica que el ejercicio es capaz de promover la síntesis y liberación de proteínas denominadas factores tróficos cuya función se ha correlacionado con el desarrollo y mantenimiento del SNC. En el caso de la EA se ha caracterizado que el ejercicio, a través de la secreción de factores tróficos, es capaz de promover cascadas de señalización neuroprotectoras que actúan de manera antagónica con las desencadenadas por β amiloide y Tau. Generando así, entre otras cosas, el aumento en la sobrevivencia neuronal, la generación de nuevas neuronas, el fortalecimiento de las conexiones y la mejoría en la eficiencia de la trasmisión de información(Intlekofer & Cotman, 2013).

Lo anterior indica que una estrategia conductual no farmacológica como el ejercicio es capaz de promover cambios fisiológicos en el sistema nervioso central, colocándolo como una estrategia fácil y económica para prevenir una de las enfermedades que caracterizará a la sociedad del siglo XXI.

Lic. Arturo González Isla

Captura de pantalla 2015-07-29 a las 18.06.57

Bibliografía:
Baker, L., Frank, L., Foster-Schubert, K., Green, P., Wilkinson, C., McTiernan, A., … Craft, S. (2010). Effects of aerobic exercise on mild cognitive impairment: a controlled trial. Archives of Neurology, 67(1), 71–79. doi:10.1001/archneurol.2009.307.Effects

Goedert, M., & Spillantini, M. G. (2006). A century of Alzheimer’s disease. Science (New York, N.Y.), 314(5800), 777–81. doi:10.1126/science.1132814

Intlekofer, K. A., & Cotman, C. W. (2013). Exercise counteracts declining hippocampal function in aging and Alzheimer’s disease. Neurobiology of Disease, 57, 47–55. doi:10.1016/j.nbd.2012.06.011

Winchester, J., Dick, M. B., Gillen, D., Reed, B., Miller, B., Tinklenberg, J., … Cotman, C. W. (2013). Walking stabilizes cognitive functioning in Alzheimer’s disease (AD) across one year. Archives of Gerontology and Geriatrics, 56(1), 96–103. doi:10.1016/j.archger.2012.06.016

Anuncios

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s