El descubrimiento de la barrera hemato-intestinal; protección contra miles de millones de bacterias.

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En 1885 Paul Ehrlich describió por primera vez la existencia de una barrera que regulaba el paso de sustancias desde la periferia hasta el cerebro, estructura hoy conocida como barrera hematoencefálica (BHE). Los vasos sanguíneos del cerebro son distintos a los de otras partes del cuerpo. Las células del endotelio vascular se encuentran estrechamente unidas lo que reduce drásticamente su permeabilidad; además, otras células también participan en la formación y mantenimiento de la barrera hematoencefálica entre ellas destacan los astrocitos (células gliales) y los pericitos (células endoteliales contráctiles). Algunas de las principales funciones de dicha barrera son el impedimento de paso de moléculas grandes y la protección contra bacterias y parásitos.

Por otra parte, en el intestino habitan miles de millones de bacterias de más de 2,000 especies distintas; de hecho, las bacterias intestinales superan en número a todas las células de nuestro cuerpo juntas. A pesar de esto, la cantidad de bacterias que logran entrar a la circulación sistémica desde el intestino es ínfima y las razones de este afortunado hecho aún son poco conocidas.

Este mes en la prestigiosa revista Science se publicó el hallazgo de una barrera hemato-intestinal (gut-vascular barrier -aún no se propone un nombre en español-) con características muy similares a la barrera hematoencefálica. El equipo de investigación con sede en Milán, Italia, describió que las células endoteliales de la barrera hemato-intestinal presentan uniones estrechas y tienen presencia de células gliales entéricas, ambas características similares a la BHE.

El equipo italiano se percató que una falla en la regulación de la barrera hemato-intestinal podría ser importante en el desarrollo de enfermedades. Experimentalmente demostraron que la bacteria Salmonella enterica era capaz de alterar la permeabilidad de la barrera hemato-intestinal y pasar a la circulación portal y sistémica.

Por último, no todo es similar entre la BHE y la barrera hemato-intestinal. En el artículo los autores refieren que por la última pueden difundir moléculas de mucho mayor tamaño y explican que es probable que esto sea necesario para poder absorber los nutrientes de los alimentos.

Alfredo Manzano
Sinapsis MX

Referencia:
Spadoni I, Zagato E, Bertocchi A, et al. A gut-vascular barrier controls the systemic dissemination of bacteria. Science. 2015 Nov 13;350(6262):830-4. doi: 10.1126/science.aad0135.

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