Enfermedades neurológicas asociadas al deporte.

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Recientemente se estrenó la película “Concussion” (La verdad oculta, título en México) protagonizada por Will Smith. Una película basada en una historia real cuyo argumento central es el descubrimiento de una nueva enfermedad neurológica relacionada con el traumatismo encefálico repetido en jugadores de futbol americano. Dicha enfermedad paso a conocerse como “encefalopatía traumática crónica” (CTE por sus siglas en inglés) y causaría un gran revuelo mediático que continúa hasta nuestros días.

El practicar un deporte irrefutablemente posee distintos y variados beneficios para la salud; sin embargo, y en menor porcentaje, también aumenta el riesgo de múltiples tipos de lesiones neurológicas agudas y crónicas, en ocasiones fatales. En este artículo mencionaremos algunas de las condiciones relacionadas con el deporte, que aunque raras, tienen desenlaces con malos pronósticos. 

Síndrome del segundo impacto (SIS- Second-impact Syndrome).

Enfermedad devastadora que ocurre en algunas ocasiones cuando un individuo, sin recuperarse completamente de una primera contusión cerebral, recibe un segundo impacto que desencadena un potente edema cerebral que puede provocar un estado de coma e incluso la muerte. La mayoría de los casos se han presentados en jugadores de futbol americano (más del 70%) y se ha descrito también en deportes de contacto como el box y el karate.

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Contusión cerebral aguda.

Es un tipo de traumatismo craneoencefálico moderado común en deportes de contacto provocado por las fuerzas de aceleración-desaceleración. Se calcula que cada año de 1.6 a 3.8 millones de casos se presentan tan solo en Estados Unidos. Si bien los síntomas resuelven generalmente en poco tiempo en el 10% de los individuos se vuelven crónicos (duración mayor de 3 meses). Entre los síntomas se encuentran pérdida del conocimiento, amnesia, dificultad para dormir, irritabilidad, cefaleas y labilidad emocional.

Sin embargo, incluso los traumas craneonecefálicos que no generan ninguna sintomatología, denominados sub-contusiones (sub-concussion en la literatura científica) pueden provocar problemas crónicos. Se ha calculado que una jugador de futbol americano de línea ofensiva puede sostener hasta 1,000 sub-contusiones en tan solo una temporada de juego. Las contusiones y sub-contusiones no son únicas del futbol americano y box, con una incidencia menor, pero importante, se encuentran el rugby y el futbol soccer.

Encefalopatía traumática crónica (“Chronic Traumatic Encephalopathy” CTE).

La descripción de cambios neurológicos crónicos por lesiones en la cabeza relacionadas al deporte no es nueva, desde la década de 1920 se realizó la primera descripción de lo que pasaría a conocerse como demencia pugilística, hoy considerada CTE. En tiempos recientes el interés por esta enfermedad volvió a aumentar ya que distintos estudios mostraron un aumento importante de síntomas neurológicos y déficits en la conectividad neuronal en exjugadores de la Liga Nacional de Futbol (Americano) NFL, por sus siglas en inglés. Distintos factores de riesgo se han encontrado, entre ellos el número e intensidad de contusiones cerebrales y de forma alarmante también el número de traumatismos encefálicos asintomáticos. Los síntomas incluyen: cambios en el estado de ánimo, depresión, déficits cognitivos (por ejemplo en la memoria), confusión y temblor en las extremidades y pueden comenzar en edades tan tempranas como a los 30 años, aunque deforma más común suelen presentarse entre los 50 y 60 años de edad.
Los cerebros de los pacientes con CTE presentan un amplio abanico de lesiones que pueden variar desde las apenas detectables mediante microscopía y técnicas especiales de tinción, hasta lesiones macroscópicas generalizadas como atrofia cerebral y cicatrices en el cerebelo. Hasta ahora distinta evidencia científica apunta a que es posible que la CTE sea una taupatía (conjunto de enfermedades neurodegenerativas que presentan cúmulos u ovillos intraneuronales de proteína tau), si bien los ovillos presentan una distribución diferente a los presentados en otras enfermedades como la enfermedad de Alzheimer.

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¿Entonces por qué solo algunos jugadores presentan síntomas neurológicos? Existen distintos estudios que apuntan a que la historia natural de la enfermedad se encuentra ampliamente condicionada por otros factores, por ejemplo: la edad del primer evento, el estrés fisiológico, el consumo de alcohol y de esteroides anabólicos.
¿Cuáles deportes son factor de riesgo? La existencia de la CTE se ha reportado predominantemente en jugadores de futbolamericano (profesionales y amateurs); sin embargo, otros deportes no están excentos de casos similares. La situación de la CTE reviste importancia especial en el futbol soccer, que si bien la incidencia ha resultado mucho menor comparada con otros deportes (box, rugby, y hockey sobre hielo) es necesario recordar que es el deporte más practicado del mundo. El principal factor de riesgo de CTE en el soccer parece ser el número e intensidad de impactos del balón con la cabeza del jugador, lo que ha llevado a platicas sobre de la posibilidad de prohibir este tipo de jugadas en un futuro.

Por el momento no existe una medición exacta de la incidencia y prevalencia de CTE en distintos deportes y los factores que pueden modificar la historia natural de la enfermedad aún se investigan. Si bien es irrefutable que el deporte produce mayores beneficios a los potenciales riesgos, es necesario aumentar el conocimiento sobre los últimos. Con el esclarecimiento de las causas de las lesiones neurológicas tendrán que surgir (a pesar de la resistencia) cambios en los reglamentos y métodos de juego de distintos deportes.

Alfredo Manzano.
Sinapsis MX

Bibliografía:

McKee AC, Daneshvar DH, Alvarez VE, Stein TD. The neuropathology of sport. Acta Neuropathol. 2014 Jan;127(1):29-51. (Artículo gratuito en la siguiente liga: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4255282/)

Riley DO, Robbins CA, Cantu RC, Stern RA. Chronic traumatic encephalopathy: contributions from the Boston University Center for the Study of Traumatic Encephalopathy. Brain Inj. 2015;29(2):154-63.

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