El sedentarismo aumenta la obesidad, ¿O acaso es al revés?

Por Arturo González Isla.

Existe amplia evidencia en la literatura que muestra que la actividad física reduce el riesgo de padecer un sinfín de enfermedades. Cáncer, diabetes, obesidad e inclusive enfermedades del sistema nervioso central como accidentes cerebrovasculares o Alzheimer. Sin embargo, el convencer a los pacientes de realizar actividad física representa en ocasiones una labor titánica para los especialistas en el área de la salud. A pesar de los claros beneficios que representa la actividad física diaria en la salud de los seres humanos, la motivación necesaria para pararnos de nuestra silla y comenzar a movernos cada día se ve mermada por las comodidades a nuestro alrededor, esto se agudiza en pacientes que presentan obesidad. Esto genera una suposición que dentro del sentido común sería casi intuitiva: la falta de actividad física genera obesidad. Sin embargo, un estudio reciente publicado en Cell Metabolism podría darnos un punto de vista distinto ante este problema de salud pública.
IMG_20170112_131654_processed.jpg

El artículo publicado por Friend y colaboradores nos muestra evidencia que apunta a que es la obesidad misma la causa del sedentarismo y no a la inversa. El estudio realizado en el Instituto Nacional de Diabetes, Enfermedades Digestivas y del Riñón localizado en Washington D.C. se valió de la utilización de un modelo animal de obesidad que consistía en alimentar a ratones con comida alta en grasa. Una vez alcanzada la obesidad, se midió la cantidad de receptores a dopamina, un neurotransmisor que, entre otras cosas, se ha caracterizado como responsable de la activación de diversas estructuras relacionadas con el movimiento denominadas ganglios basales. Interesantemente, la cantidad de receptores a dopamina activos de tipo D2, encargados de regular diversos patrones de movimiento, se ve disminuida en aquellos animales con obesidad. Esta disminución en la actividad de los receptores a dopamina provoca que los animales disminuyan su actividad física de manera generalizada, los mecanismos involucrados en la disminución de la actividad incluyen la inhibición de las señales al interior de las neuronas encargadas de coordinar la generación del movimiento. Por otro lado, y para demostrar si las disminuciones en la cantidad de los receptores a dopamina promueven un aumento más rápido de peso decidieron tomar aquellos animales que por naturaleza tenían una menor cantidad de receptores y compararlos con aquellos que tenían más. Encontraron que si bien los animales que tenían menos receptores también presentaban menos actividad física, esto no promovía un aumento de peso más rápido. Indicando que, por lo menos en este modelo animal, una menor actividad de los receptores a dopamina en los ganglios basales previo a una alimentación alta en grasa prolongada provoca una menor actividad física pero no aumenta de forma importante el peso de los animales en comparación con otros que tienen una activación normal de los receptores.

Captura de pantalla 2017-01-12 a la(s) 13.18.28.png

Los datos obtenidos por Friend y colaboradores indican que conforme el animal va aumentando de peso la activación de los receptores a dopamina en los ganglios basales encargados de la generación del movimiento va disminuyendo, lo que provoca a su vez una disminución en la actividad física generalizada. Esta es una de las primeras evidencias que liga a un proceso crónico como la obesidad con una disminución generalizada del proceso de actividad física en un modelo animal. Sin embargo, los factores detrás de esta disminución en la actividad física en los seres humanos podrían tener componentes motivacionales y fisiológicos mucho mas complejos. La depresión y la discapacidad que puede provocar la obesidad en algunos individuos sumada a la discriminación que viven en diversos lugares podrían ser factores que promuevan que estas disminuciones en la actividad física provocada por cambios fisiológicos en el sistema nervioso central se agudicen hasta provocar que la enfermedad se salga de control. Tomando en cuenta que en México las tres principales causas de muerte están relacionadas con la obesidad es de primordial interés público atender e investigar los elementos que subyacen a la falta de adhesión la actividad física, que representa el tratamiento más económico para este tipo de enfermedades.

16117572_1612628442097457_1289918905_n.jpg
Sobre el autor:
Arturo González Isla es licenciado en psicología por la UNAM, actualmente cursa el doctorado en ciencias biomédicas por la misma casa de estudios. Sus intereses de investigación se centran en buscar mecanismos por los cuales la actividad física contribuye a prevenir diversas enfermedades neurodegenerativas.

Otras entradas por Arturo González Isla:
Ejercitar tu cuerpo protegerá tu mente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s