Revertir el envejecimiento mediante ingeniería genética. Ficción, no. Ciencia, sí.

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¿Qué nos hace envejecer? Es una pregunta con múltiples respuestas. A lo largo de los días, meses y años se van acumulando pequeños, prácticamente insignificantes daños al ADN de las células de nuestro cuerpo. Estos daños provocan que las células envejezcan y con ellas el organismo entero.
Algunas células envejecidas (senescentes) cambian su comportamiento y comienzan a liberar sustancias inflamatorias, en argot científico: citocinas, quimiocinas y proteínas que degradan la matriz extracelular (el ambiente donde las células se mantienen suspendidas).  Las células envejecidas al liberar estas sustancias dañan a sus vecinas produciendo un efecto deletéreo aditivo.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los organismos envejecidos, desde un ratón hasta el ser humano, es la pérdida de funcionalidad de los huesos. Pensemos en qué caracteriza a un anciano…¿la fragilidad quizá? Por lo que es de natural importancia estudiar cómo podemos detener el envejecimiento de las células que forman a los huesos.

¿Pero cómo investigar únicamente a las células envejecidas? Una forma de investigar esta población celular es “preguntar” a las células si ya están en período de senescencia. Las células “responden” con distintas marcas moleculares, una de ellas es la p16(Ink4a).

Es aquí donde la ciencia real parece ciencia ficción. Investigadores de la prestigiosa Clínica Mayo en Rochester, Estados Unidos, encontraron la manera de selectivamente quitar las células envejecidas en ratones. Una vez sabiendo que las células envejecidas expresan el biomarcador p16(Ink4) los investigadores crearon ratones transgénicos a los cuales insertaron un gen llamado INK-ATTAC. Este gen únicamente podía ser expresado por las células envejecidas y posteriormente tenía que ser activado mediante un fármaco llamado AP20187. Cuando se administraba el fármaco AP20187 a ratones envejecidos las células senescentes de estos animales se “suicidaban”, por lo que quedaba una mayor proporción de células jóvenes.

Quizá estés pensando que esto es muy novedoso y estás en lo cierto, pero quizá es menos reciente de lo que piensas. ¡El primer artículo sobre esta técnica se publicó hace más de 6 años!
Tras ese primer artículo se ha publicado que el tratamiento con AP20187, en estos ratones en particular, aumenta el tiempo de vida y disminuye el riesgo de distintas enfermedades degenerativas.

Pero comenzamos hablando sobre la fragilidad y el envejecimiento óseo, continuemos con este tema. Este mes se publicó en una de las revistas científicas más importantes del campo médico, Nature Medicine, que el tratamiento con AP20187 es útil para prevenir y revertir el desarrollo del envejecimiento óseo. En los ratones envejecidos que ya conocemos, los investigadores encontraron que el tratamiento con AP20187 provocó que los huesos tuvieran una mejor citoarquitectura, más fuerza y una densidad mayor. Además los ratones tratados tenían menos células que secretaran sustancias inflamatorias y por lo tanto menor daño óseo.

Este último resultado se agrega a una serie de hallazgos muy interesantes sobre la eliminación de las células senescentes, entre los que podemos destacar la mejoría de la salud cardiovascular y el incremento a la sensibilidad a la insulina. En conjunto estos mecanismos participan en una importante cantidad de enfermedades propias de la vejez.

¿Es posible trasladar estas modificaciones genéticas a los seres humanos? Es un tema debatido, pero la opinión científica se inclina a que no será posible a corto ni mediano plazo. Sin embargo, hay que evaluar con perspectiva los resultados obtenidos por estos estudios. El no poder eliminar a las células envejecidas de los seres humanos mediante sofisticadas técnicas genéticas no implica que no podamos avanzar en el entendimiento de esta población celular y eventualmente desarrollar fármacos que logren el mismo objetivo.

Por último, no puedo dejar pasar la oportunidad de hacer notar lo impresionante de la sofisticación de las técnicas científicas actuales. Resultan sorprendentes incluso para los que trabajamos en el campo.

Alfredo Manzano

Referencias.
Baker DJ, Wijshake T, Tchkonia T, LeBrasseur NK, Childs BG, van de Sluis B, Kirkland JL, van Deursen JM. Clearance of p16Ink4a-positive senescent cells delays ageing-associated disorders. Nature. 2011 Nov 2;479(7372):232-6. doi: 10.1038/nature10600.

Farr JN, Xu M, Weivoda MM, Monroe DG, Fraser DG, Onken JL, Negley BA, Sfeir JG, Ogrodnik MB, Hachfeld CM, LeBrasseur NK, Drake MT, Pignolo RJ, Pirtskhalava T, Tchkonia T, Oursler MJ, Kirkland JL, Khosla S. Targeting cellular senescence prevents age-related bone loss in mice. Nat Med. 2017 Sep;23(9):1072-1079. doi: 10.1038/nm.4385. Epub 2017 Aug 21.

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