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¿Qué es la esquizofrenia?

Hoy toca el turno a la esquizofrenia para ver sus causas y manifestaciones, así como las principales estrategias de tratamiento que tenemos

 

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¿Cómo controla el cerebro los pensamientos no deseados?

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Mientras caminaba… “en cierto punto comencé a darme cuenta que las casas por las que pasaba me estaban mandando mensajes: Mira atentamente. Tú eres especial. Tú eres especialmente mala. Mira atentamente y lo encontrarás. Hay muchas cosas que tienes que ver. Mira. Mira. (…) No escuché esas palabras como sonidos literalmente, no como si las casas estuvieran hablando y yo escuchando; en lugar de eso solo eran palabras que llegaban a mi mente- eran ideas que yo estaba teniendo. Sin embargo, instintivamente sabía que no eran mis ideas. Ellas pertenecían a las casas y las casas las habían puesto en mi cabeza” (Saks, 2007, p29).

El pasaje anterior lo tomé de la autobiografía de Elyn R. Saks titulada The center cannot hold. Elyn es una exitosa profesora de la Universidad del Sur de California que ha padecido de depresión, trastorno paranoide y esquizofrenia durante la mayor parte de su vida. El pasaje representa algo clásico en los pacientes con enfermedades psiquiátricas, los pensamientos intrusivos. ¿Qué son los pensamientos intrusivos? Este es el término técnico para los pensamientos no deseados que aparecen de forma involuntaria. Estos pensamientos pueden ser de múltiples tipos, los clásicos tienen una naturaleza violenta o sexual, aunque también se presentan comúnmente los de índole religiosa como el blasfemar involuntariamente.

¿Algunas vez has tenido pensamientos intrusivos? No te asustes, no necesariamente tienes que tener una enfermedad psiquiátrica para tener este tipo de pensamientos. De hecho, la mayoría de las personas presentan eventualmente pensamientos no deseados, la diferencia estriba en cómo maneja cada individuo esos pensamientos y cómo evita que se vuelvan obsesiones o interfieran con su vida. Lo anterior nos apunta a algo claro. Debemos tener un sistema neurobiológico que se encarga de reprimir y manejar estos pensamientos por lo demás normales, cuando dicho sistema no funciona de manera adecuada es cuando podemos presentar problemas.

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Hasta ahora se consideraba que la estructura fundamental requerida para controlar estos pensamientos era la corteza prefrontal dorsolateral. Tiene sentido, pues en general la corteza prefrontal tiene funciones reguladoras (moduladoras) de distintas estructuras del cerebro. Sin embargo, una pregunta que necesariamente nace es, ¿a quién regula la corteza prefrontal para inhibir los pensamientos no deseados?

Durante mucho tiempo no se tuvo la respuesta a esta pregunta. Un estudio recién publicado en la revista Nature Communications parece esclarecer la neurobiología de la modulación de los pensamientos intrusivos. Los autores del estudio, en su mayoría científicos de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, se basaron en el hecho de que los pacientes con esquizofrenia, síndrome de estrés postraumático y depresión mayor tienen hiperactividad del hipocampo y que los pacientes con todas estas enfermedades tienen un dato en común, la aparición de pensamientos intrusivos.

El hipocampo es una estructura fundamental para la formación y recuperación de memorias. Está formado por distintos tipos de células, algunas de estas están encargadas de inhibir la actividad de sus compañeras y son denominadas interneuronas inhibidoras. Estas últimas secretan al neurotransmisor inhibidor más importante del sistema nervioso el ácido gamma-aminobutírico (GABA). Los autores del estudio hipotetizaban que algo sucedía con las interneuronas GABAérgicas que no les permitía inhibir al hipocampo y que eso estaba relacionado con la aparición de pensamientos intrusivos.

Para investigar su hipótesis los investigadores pidieron a voluntarios someterse a un ejercicio estandarizado de control de pensamientos no deseados mientras eran evaluados con dos técnicas. Usaron resonancias magnéticas funcionales para saber cuáles estructuras cerebrales se activaban durante el paradigma de control de pensamientos. Mientras que, mediante el uso de espectroscopía por resonancia magnética exploraron las concentraciones del neurotransmisor inhibidor GABA en el hipocampo.

Con el uso de estas técnicas los autores concluyen que la corteza prefrontal dorsolateral es la encargada de modular la actividad del hipocampo. Sin embargo, para realizar eficazmente esta misión es necesario que las interneuronas GABAérgicas del hipocampo tengan una adecuada función. Al final, es la inhibición GABAérgica de estas interneuronas la encargada de suprimir los pensamientos no deseados. Si un individuo tiene niveles disminuidos de GABA en su hipocampo su corteza prefrontal dorsolateral no podrá inhibir los pensamientos no deseados por más que lo intente. Una analogía usada por los autores del estudio durante una entrevista es que la corteza prefrontal funciona como un comandante militar, puede ordenar disminuir la actividad del hipocampo, sin embargo para realizar esta acción es necesario que los soldados, las interneuronas GABAérgicas, cumplan la orden.

Este estudio fue realizado en individuos sanos, el siguiente paso es investigar qué sucede con personas que padecen pensamientos intrusivos de manera patológica, por ejemplo pacientes con alguna enfermedad psiquiátrica. A su vez es interesante conocer específicamente los mecanismos celulares y moleculares que inducen una menor cantidad de GABA en el hipocampo con la subsecuente hiperactividad y aparición de pensamientos intrusivos.

Permítaseme para terminar el artículo una reflexión. Es increíble que cada parte de nuestra vasta complejidad como seres humanos tenga una serie de mecanismos celulares que la subyacen. Un pensamiento no deseado, un deseo reprimido, una obsesión irracional, una alucinación. El bienestar psíquico de una persona depende de un delicado equilibrio de distintas funciones celulares en estructuras específicas. La disrupción de un solo compuesto químico en una estructura puede representar la diferencia entre el dominio de la psique y una vida de martirio.

Alfredo Manzano

Referencias:
Elyn R Saks (2007). The center cannot hold (1st edition). USA.

Schmitz TW, Correia MM, Ferreira CS, Prescot AP, Anderson MC. Hippocampal GABA enables inhibitory control over unwanted thoughts. Nat Commun. 2017 Nov 3;8(1):1311. doi: 10.1038/s41467-017-00956-z.

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Alto cociente intelectual, ¿una bendición o una maldición?

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Aunque siempre rodeado de polémica*, el cociente** intelectual (IQ, por sus siglas en inglés) se ha mantenido como una medición importante entre muchos individuos. Una gran cantidad de personas admira a los personajes con un IQ elevado y también una buena cantidad de gente quisiera pertenecer al exclusivo grupo de los denominados “genios”. Pero, ¿realmente es tan deseable un alto IQ?

Empecemos por meditar rápidamente cómo recordamos a un genio. Comencemos por rememorar a una gran científica, ganadora de 2 Premios Nobel en distintas disciplinas, a la inalcanzable Marie Curie. Esta extraordinaria mujer pasó deprimida una buena parte de su vida, no solo en momentos difíciles como durante su empobrecida juventud, sino incluso el año posterior a ganar el Premio Nobel vivió atormentada por las implicaciones de traer una nueva vida a este cruel mundo. ¿Un mal ejemplo? Bueno, recordemos ahora al gran escritor y también ganador del Premio Nobel, Ernest Hemingway, aquejado con múltiples enfermedades psiquiátricas tales como depresión, trastorno límite de la personalidad y trastorno de personalidad paranoide. El desdichado autor acabó con su vida al dispararse con una escopeta.

Podrás decir –quizá son solo dos casos aislados-, ¿pero en realidad lo son? La mayor parte de la gente imagina a una/un científico como una persona retraída, extraña, ajena al mundo. Los artistas nos parecen indescifrables en muchas ocasiones, excéntricos, demasiado sensibles, solitarios, tristes…

¿Esta generalización es solamente un problema de crear estereotipos sociales? No lo parece, distintos estudios científicos han descrito que las personas con alto IQ suelen ser sobreexcitables, una característica que puede ser incapacitante. Pero, ¿qué quiere decir sobreexcitable en este contexto? Quiere decir que las y los genios experimentan con mayor intensidad el entorno y también responden a él con mayor fuerza. Está característica puede ayudar, por ejemplo, a un artista a encontrar su inspiración, pero también lo puede inducir a caer en un episodio de depresión. La respuesta emocional intensa al entorno hace que estos individuos den vuelta una y otra vez a los problemas cotidianos preocupándose demasiado por ellos, provocando finalmente estrés psicológico crónico.

La psiconeuroinmunología es un campo de estudio de las neurociencias que se interesa en la comunicación bidireccional entre el sistema nervioso y el sistema inmune. Trabajos de este campo han probado que el cerebro puede regular la activación del sistema inmune y que este a su vez puede modular la actividad del sistema nervioso produciendo cambios conductuales e incluso síntomas psiquiátricos. Por si no fuera poco el malestar emocional de la persona con alto IQ, también se ha reportado anecdóticamente que estas personassufren de una mayor prevalencia de enfermedades del sistema inmune probablemente debido al estrés psicológico crónico.

Un estudio reciente realizado en Estados Unidos y publicado en la revista científica “Intelligence” aborda la siguiente cuestión. ¿Qué tan comunes son las principales enfermedades psiquiátricas e inmunológicas en individuos con alto IQ en comparación con la población general? Los autores de este estudio obtuvieron los datos de 3715 miembros de la organización American Mensa, – para pertenecer a esta exclusiva organización tienes que superar el percentil 98 de una prueba de cociente intelectual, es decir “ser un genio”-, y compararon los resultados con los obtenidos de las estadísticas nacionales para cada enfermedad.

Los datos son muy claros, por ejemplo el porcentaje de personas con desórdenes de ansiedad es de 10.9% en la población general, contrastado con un 20% en la población de alto IQ. Los trastornos del estado de ánimo incluyendo a la depresión afectan al 9.5% de la población general, mientras que el 26.8% de las personas con elevado IQ los padecen. Esto último implica que los individuos con alto IQ tienen un riesgo, ¡168% mayor!, de presentar un trastorno de ánimo en comparación a la población general.
Las afecciones no se restringen a las condiciones psicológicas, las personas con elevado IQ tienen un aumento del riesgo de 159% de presentar alergias alimentarias, de 213% de presentar alergias ambientales, de 108% de tener asma y de 84% de padecer enfermedades autoinmunes.

Los autores del estudio interpretan que las personas con elevado IQ tienen la capacidad incrementada de observar e internalizar una gran cantidad de incertidumbres y problemas en el medio que los rodea. Para algunos de estos individuos esta característica les permite empoderarse, inspirarse y realizar cosas extraordinarias en sus vidas; pero para otros, la misma característica los hace entrar en círculo vicioso de preocupación excesiva, estrés psicológico y la consecuente alteración inmunológica.

Por último, este estudio viene a corroborar la observación anecdótica de que muchas personas con gran cociente intelectual presentan enfermedades psiquiátricas como depresión y ansiedad, además de enfermedades de origen inmunológico.
Me gustaría terminar esta entrada con una frase representativa de esta hipersensibilidad de otra gran intelectual afligida por el yugo de la depresión, la autora Virginia Woolf:

“Y de nuevo volvió a sentirse sola ante la presencia de su eterna antagonista: la vida.”

Alfredo Manzano

* Mi opinión es que hay múltiples tipos de inteligencia, los exámenes de cociente intelectual pueden evaluar de manera adecuada algunas habilidades y competencias. Pero ¿miden realmente la inteligencia?, probablemente solo campos incompletos de la misma. Sin embargo, el tema es un campo fértil de debate.

** ¿Cociente o coeficiente? Si bien el segundo término es más utilizado distintas fuentes incluidos diccionarios especializados se inclinan por el primer término y es el usado en este texto.

 

Referencia principal:

Karpinski, R.I., High intelligence: A risk factor for psychological and physiological

Overexcitabilities. Intelligence (2017), http://dx.doi.org/10.1016/j.intell.2017.09.001

 

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Trastorno por estrés postraumático

Hoy revisamos por el Día Mundial de la Salud Mental una patología mental muy común, pero frecuentemente ignorada y estigmatizada, y es el estrés postraumático.
Frecuentemente juzgamos las reacciones o las ideas que tienen las personas después de un evento muy traumático, pero esto es producto de las alteraciones neurofuncionales que ese evento les generó, el día de hoy revisamos este tema, cómo tratarlo y cómo prevenirlo.

Para saber más de enfermedades mentales puedes checar este post: Hablemos de la depresión

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¿Escuchar música puede modificar el atractivo sexual de una persona?

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He de confesar que soy un fanático de la música y es muy probable que tú también lo seas. No solo somos nosotros dos, la música ha acompañado, me quedo corto, ha envuelto a la humanidad durante más de 40,000 años. Entonces no es sorprenderte preguntarse ¿por qué? ¿Cuál es la razón secreta de nuestro gusto por la música? ¿Cuál es su utilidad biológica si acaso tiene alguna?

Una de las teorías más abordadas sobre el origen de la música es que cumple una razón socializante, generando cohesión social, vinculación, identificación grupal y quizá… ¿favoreciendo el proceso de cortejo?

La última no es una idea nueva, de hecho en 1871 el mismísimo Charles Darwin propuso que la música cumple una función en la reproducción humana. Distintas investigaciones se han realizado a lo largo de las últimas décadas, la mayoría en el campo de la psicología, sin embargo algunos de los resultados obtenidos han sido contradictorios.

Aquí es donde entra en el juego un estudio recientemente publicado en la revista científica PLoS One por un grupo de investigadores de Austria. La pregunta general que se hicieron fue ¿puede la música modificar el atractivo sexual de una persona? Y más específicamente los investigadores se preguntaron si la complejidad de la música altera la percepción del atractivo facial de una persona y la deseabilidad de salir (en una cita) con la misma.

Este singular estudio fue realizado tanto en hombres como en mujeres, en estas últimas diferenciando si estaban en el período fértil del su ciclo o no. – Tengo que hacer un paréntesis para decir que para evitar errores en este tipo de estudios se suelen tomar en cuenta muchos factores para descartar a algunos participantes y una vez iniciado el estudio se realizan múltiples ensayos control y ensayos distractores para determinar con certeza lo que se está buscando-. Una vez dicho esto, en resumen les enseñaban a los participantes fotografías de caras del sexo opuesto. En algunas ocasiones previamente les ponían una grabación de 25 segundos con música de diferente complejidad. La música tenía la particularidad que no podía ser definida como romántica, digamos que era música neutra (por ejemplo música de piano del siglo XIX); sin embargo si podía ser definida como música “positiva” o “negativa” y variaba en su nivel de complejidad.

 

¿Qué encontraron los investigadores?

Los resultados evidencian que las mujeres al escuchar música, particularmente música compleja sin importar si era “positiva” o “negativa” , encontraban más atractiva la cara del hombre de la foto y reportaban una mayor deseabilidad de salir en una cita con esa persona. La fase del ciclo no influyó en los resultados. Bueno, ¿y qué hay de los hombres? Pues desafortunadamente (para la lectora interesada) no se encontraron cambios en qué tan atractiva era la fotografía de la mujer ni en la deseabilidad de salir en una cita romántica después de escuchar ningún tipo de música.

Los resultados son muy interesantes, pero, ¿cuál es la razón de que la música haga parecer más atractiva a una persona? Los investigadores que realizaron el estudio creen que se debe a un efecto llamado de transferencia de excitación (arousal transfer, en inglés). Este efecto se produce cuando dos estímulos son procesados en una temporalidad cercana. De forma sencilla se podría considerar que se suman ambos estímulos, en este caso el escuchar música compleja produce un efecto neurofisológico que se “suma” a la percepción del atractivo físico de una persona, haciendola parecer más atractiva. Es por esto que no importa que la música sea “positiva” o “negativa”, sino que lo importante es que sea compleja.

¿Estás pensando en ir corriendo por un disco de música “compleja” de piano? No te emociones demasiado, los resultados aunque estadísticamente fueron significativamente diferentes distan de ser extraordinarios. De hecho, aumentó menos de 1 punto la calificación (en una escala del 1 al 7) en el grupo de mujeres que escucharon música. Por otra parte fue probado en una población pequeña de personas y en un ambiente muy controlado (poco natural), así que aún falta determinar si en un ambiente complejo (como una cita, por ejemplo) también se presentan estos resultados. De cualquier manera resulta fascinante descubrir hasta dónde permea en nuestras vidas esta creación extraordinaria que llamamos música.

Alfredo Manzano

Referencia:
Marin MM, Schober R, Gingras B, Leder H. Misattribution of musical arousal increases sexual attraction towards opposite-sex faces in females. PLoS One. 2017 Sep 11;12(9):e0183531. doi: 10.1371/journal.pone.0183531. eCollection 2017.