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¿Escuchar música puede modificar el atractivo sexual de una persona?

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He de confesar que soy un fanático de la música y es muy probable que tú también lo seas. No solo somos nosotros dos, la música ha acompañado, me quedo corto, ha envuelto a la humanidad durante más de 40,000 años. Entonces no es sorprenderte preguntarse ¿por qué? ¿Cuál es la razón secreta de nuestro gusto por la música? ¿Cuál es su utilidad biológica si acaso tiene alguna?

Una de las teorías más abordadas sobre el origen de la música es que cumple una razón socializante, generando cohesión social, vinculación, identificación grupal y quizá… ¿favoreciendo el proceso de cortejo?

La última no es una idea nueva, de hecho en 1871 el mismísimo Charles Darwin propuso que la música cumple una función en la reproducción humana. Distintas investigaciones se han realizado a lo largo de las últimas décadas, la mayoría en el campo de la psicología, sin embargo algunos de los resultados obtenidos han sido contradictorios.

Aquí es donde entra en el juego un estudio recientemente publicado en la revista científica PLoS One por un grupo de investigadores de Austria. La pregunta general que se hicieron fue ¿puede la música modificar el atractivo sexual de una persona? Y más específicamente los investigadores se preguntaron si la complejidad de la música altera la percepción del atractivo facial de una persona y la deseabilidad de salir (en una cita) con la misma.

Este singular estudio fue realizado tanto en hombres como en mujeres, en estas últimas diferenciando si estaban en el período fértil del su ciclo o no. – Tengo que hacer un paréntesis para decir que para evitar errores en este tipo de estudios se suelen tomar en cuenta muchos factores para descartar a algunos participantes y una vez iniciado el estudio se realizan múltiples ensayos control y ensayos distractores para determinar con certeza lo que se está buscando-. Una vez dicho esto, en resumen les enseñaban a los participantes fotografías de caras del sexo opuesto. En algunas ocasiones previamente les ponían una grabación de 25 segundos con música de diferente complejidad. La música tenía la particularidad que no podía ser definida como romántica, digamos que era música neutra (por ejemplo música de piano del siglo XIX); sin embargo si podía ser definida como música “positiva” o “negativa” y variaba en su nivel de complejidad.

 

¿Qué encontraron los investigadores?

Los resultados evidencian que las mujeres al escuchar música, particularmente música compleja sin importar si era “positiva” o “negativa” , encontraban más atractiva la cara del hombre de la foto y reportaban una mayor deseabilidad de salir en una cita con esa persona. La fase del ciclo no influyó en los resultados. Bueno, ¿y qué hay de los hombres? Pues desafortunadamente (para la lectora interesada) no se encontraron cambios en qué tan atractiva era la fotografía de la mujer ni en la deseabilidad de salir en una cita romántica después de escuchar ningún tipo de música.

Los resultados son muy interesantes, pero, ¿cuál es la razón de que la música haga parecer más atractiva a una persona? Los investigadores que realizaron el estudio creen que se debe a un efecto llamado de transferencia de excitación (arousal transfer, en inglés). Este efecto se produce cuando dos estímulos son procesados en una temporalidad cercana. De forma sencilla se podría considerar que se suman ambos estímulos, en este caso el escuchar música compleja produce un efecto neurofisológico que se “suma” a la percepción del atractivo físico de una persona, haciendola parecer más atractiva. Es por esto que no importa que la música sea “positiva” o “negativa”, sino que lo importante es que sea compleja.

¿Estás pensando en ir corriendo por un disco de música “compleja” de piano? No te emociones demasiado, los resultados aunque estadísticamente fueron significativamente diferentes distan de ser extraordinarios. De hecho, aumentó menos de 1 punto la calificación (en una escala del 1 al 7) en el grupo de mujeres que escucharon música. Por otra parte fue probado en una población pequeña de personas y en un ambiente muy controlado (poco natural), así que aún falta determinar si en un ambiente complejo (como una cita, por ejemplo) también se presentan estos resultados. De cualquier manera resulta fascinante descubrir hasta dónde permea en nuestras vidas esta creación extraordinaria que llamamos música.

Alfredo Manzano

Referencia:
Marin MM, Schober R, Gingras B, Leder H. Misattribution of musical arousal increases sexual attraction towards opposite-sex faces in females. PLoS One. 2017 Sep 11;12(9):e0183531. doi: 10.1371/journal.pone.0183531. eCollection 2017.

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Noticias y artículos

La neurofisiología de la improvisación musical. Lecciones del Jazz.

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Simplemente resulta impresionante la perfección de muchas improvisaciones musicales en el género del jazz. Para los que disfrutan de este tipo de música, una grabación espontánea y única de Miles Davis, Oscar Peterson o Charlie Parker puede representar un alud de sensaciones y emociones. Esto ha impulsado a un selecto número de investigadores a explorar cuál es la neurofisiología básica de uno de los procesos más complejos de creatividad: la improvisación musical. En este sentido, es claro que la improvisación musical forma parte de distintos géneros musicales; sin embargo, representa la quintaescencia de muchas escuelas del jazz.

Dr. Jeff Pressing fue un catedrático de la Universidad de Melbourne que fundamentó muchos de los conceptos sobre improvisación musical. De acuerdo a sus postulados la improvisación es una habilidad adquirida que requiere de mucho entrenamiento para su desarrollo. ¿Cuánto es “mucho entrenamiento”? De acuerdo a las investigaciones del profesor de la Universidad de Colorado Dr. Anders Ericsson son alrededor de 10,000 horas (repartidas a lo largo de 10 años).
¿Entonces cualquiera puede volverse Charlie Parker? Investigaciones recientes apuntan a que además de las horas de entrenamiento es favorable una predisposición genética y distintas habilidades neurocognitivas. Sin embargo, es bien sabido que distintos músicos que cambiarían la historia no tuvieron éxito desde un inicio, o incluso tuvieron derrotas agrias, entre ellos el mismo Charlie Parker y el trompetista Dizzy Gillespie.

¿Por qué es necesario ser un experto para poder improvisar? Se debe a que la improvisación no se trata únicamente de tocar notas al azar acompañadas de otros instrumentos. Es un proceso complejo de retroalimentación en el cual el músico tiene que valorar en tiempo real las secuencias melódicas y rítmicas, coordinar y realizar secuencias motoras finas (tocar el instrumento), reevaluar el resultado, todo lo anterior dentro de límites extraordinariamente estrechos de tiempo y lo más complejo, quizá, obtener un resultado estético y atractivo.

Dicho esto, el papel de la práctica resulta en que el músico tiene que utilizar menos recursos en tocar el instrumento y tiene entrenadas distintas secuencias melódicas que puede adaptar a los cambios de ritmo lo que le permite utilizar más recursos cognitivos en el desarrollo estético de la improvisación.

Una vez dominado el instrumento a tocar y los programas de secuencias melódicas aún tenemos que abordar la complejidad del pensamiento creativo.
Se considera que la cognición creativa es un proceso asociativo dependiente de la memoria a largo plazo y múltiples procesos participan en ella, desde la capacidad de recuperación controlada de memorias, capacidad de memoria de trabajo, inteligencia fluida y pensamiento divergente. E incluso se ha observado que este último es un buen predictor de las habilidades de improvisación musical de estudiantes de jazz.

Con el uso de resonancia magnética funcional en jazzistas profesionales se ha encontrado que las áreas cerebrales activas durante la improvisación son diferentes a las activas durante la ejecución de piezas previamente conocidas. Igual de interesante resulta que la improvisación produce una desactivación de distintas áreas y que la improvisación de melodía y armonía resulta en el reclutamiento de áreas diferentes.
Un área de especial interés, por encontrarse activa en distintos diseños de estudios, es el giro frontal inferior izquierdo. De hecho esta pequeña área parece participar no solo en la improvisación musical sino en múltiples tareas de pensamiento divergente. Además, recientemente se publicó en un estudio de electrofisiología (usando electroencefalogramas) que la improvisación musical aumenta la actividad de tipo alfa y que esta correlaciona con la calidad de las improvisaciones.

La interpretación de los estudios es compleja, de forma descriptiva se puede considerar que existe un sustrato neurofisiológico anatómico y funcional particular de la improvisación (en general) y que dicho sustrato puede ser reclutado durante la improvisación musical. El entrenamiento previo es un factor predictor del nivel de activación y desactivación de distintas áreas durante la improvisación, concordando con las teorías psicológicas previas de Ericsson.

Falta mucho por investigar sobre la capacidad de improvisación, no solo musical, sino en cualquier campo. Estudiar a sujetos como jazzistas profesionales es muy valioso ya que nos sirven como ventanas amplias de una serie de procesos que todos realizamos a diario. Por el momento hay que continuar las investigaciones y disfrutar del valor estético de algunas composiciones que simplemente parecen perfectas.

Blibliografía:

Beaty RE. The neuroscience of musical improvisation. Neurosci Biobehav Rev. 2015 Apr;51:108-17. doi: 10.1016/j.neubiorev.2015.01.004.

Lopata JA, Nowicki EA, Joanisse MF. Creativity as a distinct trainable mental state: An EEG study of musical improvisation. Neuropsychologia. 2017 Mar 18;99:246-258. doi: 10.1016/j.neuropsychologia.2017.03.020.

Gioia T. (2011) The History of Jazz. ISBN: 9780195399707